Ha sido una gozada, pasear (en coche, claro) por estas tierras, lloviendo a mares. Intento reordenar las ideas, hacer un inventario de las personas que he conocido. Soy un caso. A todas les he creado su pequeña historia. No puedo evitarlo! Se pone mi cabeza a funcionar....... imparable! Intento no pensar pero me resulta imposible. En definitiva, estoy hablando con ellos o ellas, y mientras les sigo perfectamente la conversación, que puede ser, sobre el tiempo, o sobre profundidades abisales profesionales (seguro que un rollo), y esbozo la mejor de mis sonrisas o la mirada o el gesto más empático de mi repertorio, ya he tejido su vida personal, familiar, sus más recónditos traumas y complejos. Y me encuentro, quince minutos después con una idea "perfectamente" diseñada sobre mi interlocutor. Y ahí, yavestruz, me cae fatal o me parece una idealidad de persona con la que me iría a vivir un "granhermano".
Si tuviera más disciplina, tendría personajes para escribir cien novelas, pero va a ser que no. (que no escriba ni una).
De vuelta al dulce hogar, descubro que he olvidado ya los nombres de los nuevos personajes de mi vida, y encuentro que las personas que me acompañan en este peregrinar por acontecimientos desde hace tiempo y en el fondo desde siempre, yavestruz, son pocos pero de verdad.
LOS ESLABONES DE LA CADENA QUE ME UNE A LA REALIDAD.